domingo, 4 de enero de 2009

¡ole, olé, olé!



En mi segundo post de hoy me encantaría saludar a AMAVI, la primera organización de mujeres amantes del vino en España. Reconozco que estoy viviendo un momento apasionante de mi vida en el que este elixir de dioses es un ingrediente imprescindible.
El vino ha sido desgraciadamente y durante mucho tiempo un coto reservado a hombres un tanto montaraces. Como consecuencia, los sabores excesivamente amaderados y cargados de sobra de tabaco y cuero, provocaron la huída de un amplio sector de la población: mujeres y jóvenes no comparten la afición por uno de los alimentos más importantes de nuestra cultura e historia que tienen nuestros mayores.
Afortunadamente, este panorama está cambiando: los aromas frutales se han instalado plenamente en la cultura moderna del vino. El consumidor está ávido, no sólo de disfrutar un buen caldo sino también de probar cosas nuevas. Atrás quedaron los tiempos en los que en casa sólo se bebía el mal vino de siempre, donde se primaba la cantidad sobre la calidad y donde el hacer las cosas con cariño parecía cosa de maricones. Por 10 euros puedes tener una velada inolvidable, regada con vino por supuesto. Y si me pedís una recomendación a buen precio: tinto Castro de Valtuille y un Pazo de Señorans blanco. Impresionantes...