lunes, 18 de junio de 2007

Paraísos fiscales = parásitos globales


Estoy hasta arriba de comprobar como mi salario paga más impuestos que el mismo dinero procedente de rentas del capital. La UE podría tener instrumentos para evitar que las rentas de la actividad económica (especialmente la especulativa) que se genera en su territorio, fuera a parar a países en los que no se paga un duro de impuestos. Las islas Camián, Vanuato, Islas Marshall, Gibraltar (aquí mismo, oiga) permiten llevarse el dinero. Es decir, yo me aprovecho de economías con cara y ojos en las que hacer negocio y me llevo el dinero a un trozo de tierra que, aprovechando que tiene bandera, no pago un duro.

Los impuestos son necesarios: bien gestionados marcan parte de la diferencia entre Burkina Fasso y un país civilizado. Entre ir caminano tranquilamente por la calle y tener que contratar seguridad privada. Entre acabar siendo un deportista de élite o ser pastor de cabras, aún teniendo cualiades (mirad a los fondistas keniatas, a ver que futuro tienen si no salen de ese país oprimido), entre nacer y ser pobre y tener oportunidades. Entre tener seguro médico y morir de pobre.

Sabed que algunos de los deportistas y famosos que véis en la tele y que suelen dedicar sus triunfos a Españñia, no pagan impuestos aquí. Vamos, que van por la calle, pueden preguntar a un urbano la dirección de un museo, circulan en coche, admiran monumentos, van a un aeropuerto español, salen en la tv pública... y contribuyen menos que tú y que yo.

¿Se rién de nosotros o qué? La UE, y digo la Unión Europea porque los estados no bastan, deberían imponer restricciones a la movilidad de sus capitales fuera de sus fronteras. Y sanciones a los paraísos fiscales. El mercado es lícito. Que el pez grande se coma al chico, no. No tengamos miedo. La economía comunitaria es un espacio amplio y fuente de oportunidades para el capital. No seremos más pobres, al contrario. A lo que no hay derecho es a robar. Y a que un espacio fiscal opaco lo ampare, menos. No sólo no se pagan impuestos sino que, además, no se proporciona información sobre la base de un obsceno secreto bancario.

Aprovecho para rajar del sr. Aznar, que ha sio fichado por un fondo de inversión sito en un paraíso fiscal. Ahora, que vuelva a decir que ama a su país. Que pague como lo hago yo. Mi nómina no miente. ¡Nos está estafando a todos!

2 comentarios:

Dani dijo...

Hola marcos,

estoy totalmente de acuerdo con lo que escribes. Más allá de que a veces no sean gestionados todo lo correctamente que se debería, el pago de los impuestos es sinónimo de civilización: sin impuestos no hay Estado, y sin Estado la anarquía, y no hace falta irse a Burkina Faso, solo mirar algunos paises donde evadir impuestos es un deporte nacional, como Argentina o Rusia...
En cuanto a los paraisos fiscales, la cuestión no es porque siguen existiendo, sino a que demonios espera la izquierda europea a plantearse su desaparación como objetivo prioritario. Organizaciones como ATTAC ya lo proponen abiertamente, pero es intrigante la falta de espíritu combativo de los partidos socialistas para hacer frente a estos escándalos.

Saludos

Carlos dijo...

La función de los prostíbulos en la sociedad tradicional era permitir que los respetables maridos garantizaran la eternidad de los lazos matrimoniales, descargando en ellos sus necesidades no atendidas por la esposa. Los irónicamente llamados “paraísos fiscales” tienen un papel similar, como vías de escape de los grandes capitales, que ganan más con la especulación y las inversiones en esos lugares que en la producción de bienes.

Es irónico que Transparencia Internacional (que publica anualmente la lista de los países más corruptos, se centra en los países de la periferia del capitalismo), situada en Europa, no piense en considerar a Suiza como la primera o segunda nación más corrupta del mundo, por haber acogido, animado e incitado a todos los ladrones de los tesoros públicos del mundo a poner su botín bajo salvaguarda en sus asquerosas cajas fuertes.

En otras palabras, es muy triste que la sociedad solo considere la corrupción del lado de la oferta, pero no de la demanda, y además cargue toda la responsabilidad en los corruptos, absolviendo a los corruptores (en general, gobiernos del centro del capitalismo y empresas multinacionales).