domingo, 15 de noviembre de 2009

Mi religión me lo exige. Voy en pelotas por la biblioteca.

Leía hoy en el periódico que el DNI no podrá hacerse con un hijab. Esto, es, que la persona no podrá cubrirse la cabeza, pues de esta manera dificultaría su identificación.

Tal medida es obvia y no debería sorprender a nadie. Sin embargo, todavía hay demasiados cabezahuecas que ven lo que no es.

A. Cretinos que piensan que esto va contra la religión islámica. A estos debemos recordarles que esto es válido para todo el que se haga el DNI: una española de religión islámica, pero también para una monja o un señor con boina.

B. Cretinos racistas que están de acuerdo con esta medida pero que, en cambio, considerarían una ofensa que se aplicase la misma regla a la monja de antes.

Y es que el laicismo es un gran invento. Me explico: si nos guiáramos por preceptos religiosos deberíamos castigar, por ejemplo, a los que comen carne en cuaresma (católicos) o jamón (musulmanes) o utilizar palabras con la letra a (es la religión que me acabo de inventar. ¿Quién dice que no vale?). ¿Verdad que es absurdo vivir en la misma sociedad pero que haya normas de comportamiento distintas? La religión es algo privado y su práctica se circunscribe a este ámbito. No deberíamos permitir que las particulares creencias de cada uno estuvieran por encima de las normas de convivencia. En el ámbito público, un estudiante debe atender al profesor con la cabeza descubierta. Y lo hará porque es una cuestión de civismo y de educación, no de religión. Ese es el cristal con que debemos mirar, y no otro.

¿Permitir llevar el pañuelo en clase? Sí o no, pero nunca según la religión. Si no, una muchacha musulmana podría preguntarse, con razón, por qué otra compañera (no musulmana) puede taparse el cabello con un sencillo pañuelo y ella no. ¿Verdad que también es absurdo?

1 comentario:

Dani dijo...

Estoy de acuerdo que la separación entre Estado y religión es buena, para la sociedad...y para las propias religiones. En Estados Unidos, que fué el primer país donde se consagró esa separación entre Estado y religión, las confesiones religiosas gozan de un amplio seguimiento entre una parte importante de la población.

En cambio en Europa donde la Iglesia ha sido en muchos paises uno de los principales pilares del propio Estado las iglesias están vacias. Otro ejemplo es Irán,paradigma del Estado confesional, donde las generaciones más jóvenes estan hartas de que unos ayatollahs decrépitos les dicten lo que pueden hacer y lo que no pueden hacer.